En 1972 acompañó al gran pianista argentino Adolfo Ábalos en: "El piano en sus tres dimensiones", espectáculo que aquel compartía con Enrique Villegas, y Horacio Salgán, máximos exponentes del jazz y el tango respectivamente.
Entre 1974 y 1979 fue músico acompañante de distintos intérpretes de la talla de: Susana Rinaldi, Los Huanca Hua, Adolfo Ábalos, Enrique Llopis, Hamlet Lima Quintana, Armando Tejada Gómez, Silvia Iriondo y Cuarteto Sur.
En 1979 formó con el pianista Eduardo Spinassi y el percusionista Rodolfo Sánchez, un trío instrumental que realizó un profundo trabajo de recreación de ritmos, dando base e identidad a sus composiciones, que sirvieron de referencia para toda una nueva generación de músicos, y que marcó un antes y un después en la música popular de raíz.
En 1979 formó con el pianista Eduardo Spinassi y el percusionista Rodolfo Sánchez, un trío instrumental que realizó un profundo trabajo de recreación de ritmos, dando base e identidad a sus composiciones, que sirvieron de referencia para toda una nueva generación de músicos, y que marcó un antes y un después en la música popular de raíz.
Soy sólo el rumor
del río entre las peñitas
por ser como soy
los criollos me tocan sencillita.
He andado por ahí
enredada en mil pañuelos.
Yo supe escuchar
y aprender del canto de los viejos.
Por siempre cantaré
acollaradita con mi raza,
humilde a entregar
mi aire querendón en cacharpayas.
Yo soy zambita
como flor del campo, bien sencillita.
Qué lindo es cantar
cuando el corazón lo manda
el sentimiento
no es ave que anida en la garganta.
Adiós, ya me voy
camino de las trincheras
hacia el carnaval
que es donde muere la tristeza.
del río entre las peñitas
por ser como soy
los criollos me tocan sencillita.
He andado por ahí
enredada en mil pañuelos.
Yo supe escuchar
y aprender del canto de los viejos.
Por siempre cantaré
acollaradita con mi raza,
humilde a entregar
mi aire querendón en cacharpayas.
Yo soy zambita
como flor del campo, bien sencillita.
Qué lindo es cantar
cuando el corazón lo manda
el sentimiento
no es ave que anida en la garganta.
Adiós, ya me voy
camino de las trincheras
hacia el carnaval
que es donde muere la tristeza.








