ARGENTINA / El intacto capital político de CFK / Escribe: Ariel Mayo






El escenario de la política argentina actual muestra a una Presidenta que sigue teniendo, como siempre decimos acá, el protagonismo central. Ahora bien, esto se da por motivos que pasaremos a señalar. CFK cuenta con todo el crédito político producto de tener bajo el ala de su proyecto a uno de los protegidos por los grandes medios, Daniel Scioli, gobernador de la provincia más influyente del país.

El ex motonauta sabe que el crédito político de la presidenta es muy grande como para dejarlo exclusivamente en manos de un kirchnerismo duro que mantiene bases electorales que cualquier opositor envidiaría. Queda claro que, aunque la popularidad de CFK haya bajado, como quieren hacer creer algunos operadores, si esto es cierto, la presidenta sigue teniendo una base de votos para nada despreciable a nivel nacional. Lo cual no es un dato menor a la hora de pensar en un 2015.


¿Qué significa tener crédito político? O mejor dicho, ¿qué significa que la Presidenta tenga un capital político del cual todavía muchos necesitan beber? Podemos explicar esto con un ejemplo muy claro: solo los dirigentes que están en una situación poco ventajosa en la coyuntura actual pueden definirse como opositores a ultranza. A saber, Francisco De Narvaez, en plena crisis por tener que enfrentarse en las legislativas contra el kirchnerismo y contra Massa, es uno de los dirigentes que más problemas tiene para construir. Sumado a que el colorado se contagió de la situación del PRO, que no pudo armar nada en provincia.

Todos los dirigentes de una oposición que carece de rumbo son opositores natos y estan imposibilitados de ser inmunes al capital político de CFK. Scioli sigue en el proyecto por una cuestión de lealtad, a su manera, pero también porque romper con el kirchnerismo implicaría quedar pegado a una oposición que ha demostrado ser una bolsa de gatos. Sumado a que Massa quiere construir su propio proyecto y eso se daría de patadas con un sciolismo que también quiere dirigir sus propios destinos.

Pero ambos proyectos del post-kirchnerismo moderado son deudores de saber cuales son las virtudes del modelo. Y esas virtudes del modelo los lleva a dos cosas: Massa no quiere romper absolutamente con el kirchnerismo, reconociendo los méritos de la Asignación Universal Por Hijo, entre otras cosas que el "tiger boy" valora. Scioli considera que debe construir con la base del peronismo K, para poder ser el conductor de un tren que tendría a Massa como principal espada de la provincia. Esas son especulaciones que se hacen por abajo de la mirada siempre firme y omnipresente de la Presidenta. Que, compitiendo o no, tendrá siempre poder de influencia luego del 2015.

Ese poder omnipresente, es el que condiciona, más allá de las incoherencias de la oposición, una alianza del peronismo moderado, como el que hubo en 2009, con Unión PRO. La fortaleza del kirchnerismo es haberle sacado a la derecha su homogeneidad y pureza, pero además mantenerse vigente cuando todos esperaban que Scioli rompa desde mucho antes.


Sin embargo Scioli sigue sumándole a un kirchnerismo que ya es fuerte por su núcleo duro, que ahora cuenta con sectores más rezagados, pero que seguirán en el modelo. CFK multiplica los panes de su poder. Cuenta con la base de kirchnerismo duro que lo acompañó siempre, sigue teniendo a Scioli bajo el paraguas de campaña 2013, apuntala nuevos referentes como Insaurralde y lima a la derecha peronista que se ve imposibilitada de unirse.

Por otro lado, aparece otra virtud del kirchnerismo. Sabe que la Provincia es la madre de todas las batallas, y aprovecha la experiencia de haber expuesto los apellidos Kirchner y Scioli frente a un candidato marketinero como De Narvaéz en 2009. Ahora CFK logró que el candidato mediático no rompa absolutamente, se debilita el colombiano y mete a uno que va de punto, con intenciones de dar un batacazo.

Y no podemos olvidarnos de otra cuestión importante. En este contexto, y como viene la mano seguirá sucediendo, correr por derecha al kirchnerismo sigue trayendo problemas a la oposición. Y, por lo tanto, Massa sabe eso. Pero tiene un problema: su proyecto parece, o pretende, ser un "perfeccionamiento" del kirchnerismo.


Ahora bien, si CFK tiene capital político por haber construido derechos y ampliado poder desde una mirada de centro izquierda, el "kirchnerismo moderado" de Massa parece estar muy condicionado a la hora de construir poder. Este condicionamiento pasa por no poder sumar demasiado junto a opositores natos, pero tampoco está construyendo demasiado con aquellos que podrían correr por izquierda al kirchnerismo. Ahí se ve el gran trabajo político que ha realizado el kirchnerismo para instalar un paradigma de la política alrededor de un eje, que CFK expresa con su conducción y su gobierno.

Si Scioli es inteligente, y aprende de la manera de construir que tenía Nestor Kirchner, podría estar estos dos años haciendo "kirchnerismo", usufructuando capital político que fuerce a Massa a mantenerse en el vértice de su construcción provincial sin moverse demasiado de donde está. Con el crédito político a su favor, CFK puede congelar esta imagen, y llegar al 2015 con una derecha dividida junto con Scioli y Massa dejando sin el queso al resto del peronismo opositor.

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