Jorge Brito, presidente de Banco Macro y titular de la Asociación de Bancos de la Argentina (Adeba), no se caracteriza por esquivar ninguna pregunta, es directo en las respuestas, pero tiene una particularidad. Sus definiciones por extensión, con ejemplos, le facilitan dar declaraciones políticamente incorrectas para la media del empresariado, sin que duelan tanto. A lo largo de una entrevista que duró más de una hora, quien además ha sido designado para representar a la Argentina como presidente de la Federación Latinoamericana de Bancos, criticó con dureza a la oposición, al Grupo Clarín, elogió a YPF y deslizó cierto perfil poco nacional de los hombres de negocios.
–¿Cómo cierra el año para los bancos?
–El sector termina un buen año, pero lo más importante y relevante para mí no es cómo se termina, sino que venimos de muchos años buenos con variables macroeconómicas favorables, como el crecimiento de los depósitos y baja morosidad. En la Argentina vivimos años buenos y al siguiente malo. Pero la situación financiera, luego de la crisis de 2002, se ha venido recomponiendo año a año. Venimos de unos cuantos años buenos porque es imposible tener un sector financiero sano y que funcione bien si tenemos una economía que no funciona bien. Porque, más allá de que los bancos estén bien manejados, necesitás condiciones macroeconómicas que funcionen bien.
–¿Cómo enmarca a la Argentina en la crisis mundial?
–Me gusta hablar más de la región que de Argentina en particular. Porque, si fuera de Argentina solamente, uno podría pensar que es algo transitorio. Con la crisis mundial, es posible que Estados Unidos esté saliendo, pero no veo lo mismo en Europa. Entonces, creo que, lamentablemente, habrá unos años más de crisis. Y en este contexto, cuando recordamos el pasado y hoy vemos que desde 2009 la región no está en crisis, sino que más bien parece ser parte de la solución a esta crisis. Esto no es una cosa transitoria, sino que lo veo como algo perdurable en el tiempo. Justamente, recientemente fui designado por mis pares y por mi posición al frente de Adeba para representar a Argentina en la Federación Latinoamericana de Bancos, y que veo como una oportunidad para trabajar desde la región en temas que puedan fortalecer el sistema bancario, dando impulso a temáticas que nos preocupan a todos los países de América Latina, como el fomento de la educación financiera en la región y el desarrollo de programas que impulsen las microfinanzas, entre otros temas.
–Fue duro al hablar de los fondos buitre y Griesa, ¿la vuelta de la fragata le parece un golpe a sus pretensiones?
–Uno puede entender o no a los buitres, cada uno hace su juego. Lo preocupante acá era el fallo de Griesa, poniendo en duda un sistema jurídico que daba la razón al 93% de los bonistas que habían entrado al canje. Y ese fallo no molestaba a Argentina, molestaba en el mundo. Las negociaciones fueron buenas, se actuó en tiempo y correctamente.
–Se reunió con el G-6 (de empresarios) y el presidente del Gafi, ¿qué conclusiones sacó?
–No es la primera vez que nos reunimos. Yo veía cómo funcionaba el tema de lavado en el mundo y veía que Argentina tenía condiciones mucho más duras que otros países. Y tal vez por haberlo expuesto mal, se estaba castigando por demás a la Argentina. Fue importante para la Argentina la posición del G-6, porque da una visión del mundo empresario argentino. Aclaramos cómo funcionan las cosas en Argentina. Entiendo que ellos se fueron conformes, empezaron a entender que gran parte del problema de la Argentina no es el lavado, sino que tiene un problema de evasión importante, que también tenemos que trabajar y luchar contra eso. No es racional con alta evasión, y es un mal que genera un daño muy importante dentro de la sociedad y los trabajadores.
–En el poder político parece que hay intención de progresar, ¿y en la burguesía?
–Si doy una opinión, va a ser mal tomada, así que prefiero ir a algo más concreto que son los ejemplos. Miremos qué empresas se vendieron en Brasil en los últimos 40 años y miremos cuántas empresas se vendieron a extranjeros en el mismo período en la Argentina. Y vamos a notar que hay un porcentaje importante de argentinas más que brasileñas. Creo que, más que mis palabras, hay que ver que los empresarios brasileños compran y crecen con sus empresas, y en Argentina eso no pasa.
–¿Por qué? ¿Es un tema de ideológico?
–Me parece que es un problema más para un psiquiatra. En Brasil no sé si vendió alguna empresa. Creo que tiene mucho que ver con que hay una realidad de que en Argentina, en los últimos 40 años, no hubo una política de crecimiento sostenido de la actividad y con reglas de juego que favorecieran a un empresariado nacional. Brasil sí las tuvo. Ahora, hoy, la Argentina las está teniendo, veamos si los empresarios invertimos o no en estas condiciones cuando se parecen a las de Brasil. Siempre se agarran de lo que pasó en el pasado, hablan de cuando explotábamos cada siete años. Pero hoy no existe esa posibilidad: no vamos a crecer al 8% todos los años, pero tampoco vamos a crecer al 2 o al 3%, como pasó durante varios años seguidos en la década del '90. Lo importante es que en el mundo ya no se mira a un país, sino a la región. Hay que salir de la trampa de mirar sólo a un país. Ya las empresas son argentinas con capital brasileño o brasileñas con capital argentino. Y esto es lo que hay que mirar, además de la reinversión. A mí me gustaría que haya más argentinos invirtiendo. Siempre la economía va detrás de la política, y no al revés. Por eso es bueno que Brasil y Argentina tengan visión conjunta.
–¿Puede ser que la clase empresaria tenga esa carencia en el manejo político?
–No creo. Pero hay que mirar la cantidad de dólares que, según diferentes fuentes, tienen los argentinos en el exterior. Y ahí te das cuenta de la tendencia del empresariado argentino de sacar su plata afuera del país. Y esta es otra diferencia con respecto a Brasil. Y con esto no estoy hablando mal, sino muestro la diferencia que hay.
–El presidente de El Cardón dijo que los empresarios son una máquina de sacar plata afuera, ¿cómo se corrige?
–Ojo, no son todos. También veo muchos empresarios que desde 2003 están comprometidos con el país. No hay que verla toda negra. Veo empresas de capitales nacionales que han crecido y seguirán creciendo. Pero estoy contando un poquito qué pasó hasta ahora.
–¿Y el diálogo tripartito?
–Para mí, siempre lo más importante es el diálogo, sin eso no se construye nada. Pero no creo que haya sido apropiada la forma en que se hizo. Y menos en salir con una cifra, un techo y un piso. Para mí fue una reunión no acertada.
–¿Qué lectura hace del año político?
–Seguimos jugando al juego de los ejemplos. En 2009, la oposición tenía mayoría en el Congreso. ¿Qué leyes sacaron? Ninguna. Creo que la oposición en este país no existe. La oposición que gobierna es Clarín. Clarín no es un partido político pero, lamentablemente, jugó el rol de oposición. Y lo digo en serio lo de lamentablemente, porque ninguna democracia puede funcionar sin un partido de gobierno y una oposición. Acá, lo que hay que analizar es qué pasó cuando se juntó un conjunto de gente en contra de algo. Se pudo triunfar en contra de algo, pero ¿qué idea quedó?
–Usted ve un intento de alianza…
–Y, sí. La alianza existió. En 2009 lo mismo, (Francisco) De Narváez sacó más votos que Néstor Kirchner y en 90 días ya se lo habían comido. Y pasa porque atrás de eso, atrás de una elección, hay que generar cosas. La política no se hace desde los medios, se hace hablando con la gente en los comités o la unidad básica. Hay una nueva forma de hacer política que no ha sido exitosa. Si te fijás, la gente que salió a la calle en las últimas manifestaciones, ¿salieron atrás de quién? De nadie. Esto es lo que digo. Siempre, si usted hace cosas va a tener gente en contra por las cosas que hace. La gente que salió, algunos estaban muy en contra del gobierno, había otra gente que había votado al gobierno y quería que reflexione en algunas cuestiones. Eso fue como un llamado de atención, pero es malo al no estar conducido. Me parecería bien si esto fuera detrás del candidato X o Z. Por esto digo que Clarín es la oposición. Si observamos los dos días anteriores a las marchas, había una forma de comunicar que llevaba a la gente a la calle. Clarín tiene una historia de que fue pidiéndole cosas al gobierno de turno y fue obteniendo cada vez más cosas. Hasta puso candidatos. Y se fue desdibujando en base al poder que fue teniendo. Ellos generaron el estar con Clarín o contra Clarín. Y eso fue lo que llevó a AEA (Asociación Empresaria Argentina) y a que, en algún momento, en la Unión Industrial tomara una posición. Pero quedó totalmente desdibujado como un medio, y pasó a ser alguien que genera poder. Hoy la oposición está destruida, porque se encolumna contra cualquier cosa que le pueda generar valor a la presidenta. Y no estoy de acuerdo con esa oposición. La oposición está para auditarte, no para obstruirte.
–Entonces, debería presentarse Héctor Magnetto, CEO de Clarín…
–Pero no creo que vaya a sacar muchos votos.
–¿Y los radicales? Usted ha sido muy crítico con el rol opositor de la UCR...
–Yo he tenido y tengo muchos amigos dentro de la UCR, y cómo se han desdibujado como partido… Y esto se los digo a mis amigos, porque a mí me gustaría que en la próxima elección la UCR sea de nuevo el gran opositor. Y la Alianza los perjudicó más, después de 2001 cayeron mucho. En la Argentina, las alianzas han sido anti, nunca para construir.
–Si las presidenciales fueran el año que viene y se disputaran las elecciones Cristina Fernández, Mauricio Macri y Hermes Binner, estos últimos dos los más fogoneados por la oposición, ¿quién ganaría?
–Si ves las encuestas, Cristina tiene cuatro veces más votos que esos candidatos. En este momento, en Macri y en Binner no veo candidatos sólidos. No han demostrado aún.
–¿Apoyaría una re-re de la presidenta?
–Es difícil una reelección, es muy difícil. En las provincias que he visto tres mandatos de gobernadores, veo al gobernante ya cansado, agotado, sin recambio. Considero que Cristina es una muy buena presidenta pero yo creo en el recambio.
–¿Conviene invertir en YPF?
–Si miramos el valor de todas las compañías argentinas, ninguna llega al 30% de su valor potencial. YPF, como tantas otras que cotizan en Bolsa, es una inversión interesante. YPF tiene potencial.
–¿Usted lo haría?
–Invertiría en YPF y en muchas otras compañías. No estoy pensando en hacerlo porque no conozco el sector energético, pero me parece una buena inversión. YPF se va a recuperar. Se confunde mucho el tema de la expropiación con la compañía. Pero lo cierto es que si hay un problema es entre el Estado y Repsol. La compañía no está en juicio ni en juego.
–La emisión de YPF se dio en el marco de la reforma del mercado de capitales, ¿qué análisis hace de la nueva normativa?
–No generó ruido en el sector financiero, aunque sí en la Bolsa y el Merval. Pero me parece que es una ley que es compatible con cualquier mercado de capitales del mundo. Esta ley todavía no está reglamentada, pero no puede asustar a nadie.
–Hubo mucha polémica este año con las calificadoras de riesgo…
–Las calificadoras de riesgo son un mal que ha generado esta banca de inversión. Yo siempre dije que la banca de inversión salió a emitir bonos y a colocar irresponsablemente por el mundo sin saber qué se está vendiendo para calificarlos después, es diferente cuando viene un banco y me deposita la plata a mí. Me mira a los ojos y sabe quién soy. Resulta que cuando usted salía a calificar era triple A y después, cuando el bono bajaba un poco, bajaban también las calificaciones, es la profecía autocumplida. Y eso genera mucho daño. Van a tener problemas las calificadoras, problemas legales en muchos lados, juicios.
–¿La inflación es uno de los problemas de Argentina?
–A mí no me gusta hablar aisladamente de ningún tema. Hay que sentarse en la mesa y ver que la inflación es un problema, pero no es el gran problema. El gran problema es la recesión, no la inflación. La inflación es alta, es cierto, y hay que bajarla.
–¿Hay conciencia desde el sector empresario que para bajarla no hay que hacer ajustes?
–Sí, pero todos tenemos que tener conciencia. Todos sabemos cómo terminó Argentina en todo el proceso inflacionario. Es un daño muy grande para el trabajador. Es importante que se mantenga el consumo.
–A los bancos se les cuestiona que están cómodos prestando al consumo…
–Un 40% se presta al consumo y un 60% a las empresas. Hay una parte que se presta muy a corto plazo, que es lo de tarjetas de crédito. Hoy, el endeudamiento de las familias argentinas es realmente muy bajo. No hay tanto préstamo al consumo como se dice.
–¿El hipotecario no es una asignatura pendiente?
–Sí, es una asignatura pendiente. Lamentablemente, hubo varias intentonas de arrancar, en 2007 y 2008, hubo varios años de préstamos a tasas del 12%, y ahí estuvimos bastante cerca de ofrecer una línea de préstamos. Pero luego, con la inflación más alta, se cortó. Y luego vino la crisis de 2009 en el mundo, y eso retrasó todo. «
El grupo macro en números
El Grupo Macro, que encabeza el titular de la Asociación de Bancos de la Argentina (Adeba), Jorge Brito, conforma su importante estructura con el Banco Macro y el Banco Tucumán Grupo Macro. Estas dos entidades en conjunto cuentan con un total de 8481 empleados, aproximadamente 1020 cajeros automáticos y 816 terminales de autoservicio a lo largo de todo el país. Además, siendo el banco privado que cuenta con la mayor red de sucursales en todo el territorio nacional, tiene un total de 476 puntos de atención al público.
Así, estas cifras llevan a que el grupo se ubique en el primer lugar de la lista de Bancos Nacionales de Capitales Privados en la Argentina.
(Diario Tiempo Argentino, domingo 23 de diciembre de 2012)








