ARGENTINA / Alerta naranja / Escribe: Agustín Pineau






A partir de este último domingo, luego de la realización de las PASO, comienza a evidenciarse que la amenaza de una posible restauración neoliberal en Argentina ha cobrado fuerza y tomado volumen político-electoral con el triunfo de Sergio Massa en la Provincia de Buenos Aires.

Días antes a las primarias, el candidato mimado por las grandes corporaciones, mantuvo un almuerzo con empresarios locales e internacionales en el Hotel Alvear, organizado por el Consejo Interamericano de Comercio y Producción (Cicyp) presidido actualmente por Eduardo Eurnekian, quien estuvo escoltado por Luis Miguel Echevehere (Sociedad Rural Argentina), Héctor Méndez (Unión Industrial Argentina) y Horacio Fargosi (Bolsa de Comercio de Buenos Aires).


En su alocución esbozaba algunas líneas preliminares de lo que podría ser su programa económico si en el 2015 llegara a la presidencia. Brindó tranquilidad y certezas, mostrándose como un protector y defensor de los intereses de los sectores empresariales y ser el futuro guardián de sus altas rentabilidades, con promesas de elevarlas aún más. El candidato no defraudó.

Palabras como seguridad jurídica, desregulación, revisión del sistema jubilatorio y de pensiones y tipo de cambio competitivo estaban incluidas en el menú. El candidato pasó la prueba días antes de los comicios diciéndole al auditorio lo que quería escuchar.

A principios de esta semana, luego que el oficialismo apenas lograra cosechar un poco más del 25% de los votos nacionales en las primarias (6 millones de electores) y no haber podido hacer pie en los cinco distritos más importantes (Bs As, Córdoba, CABA, Santa Fé y Mendoza), comienzan a generarse movimientos dentro de las propias filas FpV, más concretamente entre los intendentes del conurbano de la Provincia de Buenos Aires, en donde la consigna de “cuidar lo propio” empieza a emerger.

Análisis concordantes pueden leerse en los principales diarios opositores, los cuales concluyen que difícilmente los resultados de las primarias varíen significativamente a favor del oficialismo en las elecciones de octubre. Algunos editorialistas hasta se animan a pronosticar el ocaso del kirchnerismo como fuerza política, y le atribuyen a Sergio Massa una mayor y abultada diferencia respecto a su principal contendiente.

El proyecto de mayor transformación social, política y cultural desde la vuelta a la democracia tiene por delante un duro desafío. La conducción y liderazgo de Cristina Kirchner ha demostrado en reiteradas oportunidades que no tiene mayores dificultades para retomar la iniciativa política, pero el contexto pos-PASO contiene características singularmente inquietantes, sustentado en la amenaza de una posible restauración conservadora que lo hace inédito en sus proporciones.


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