Enfrentar la extorsión: respuesta a Vilma Ibarra / Escribe: Carlos Almenara






El viernes 13 de abril la Dip Nac (MC) Vilma Ibarra publicó en La Nación una nota titulada “Un pliego que debe ser rechazado”. Refiere, por supuesto, al pliego enviado por el Poder Ejecutivo para nominar como Procurador General a Daniel Reposo.

El mismo día que Vilma publicaba su nota, en Venezuela festejaban el décimo aniversario de la derrota del intento de golpe de Estado a su presidente Hugo Chávez y al proceso de la revolución bolivariana. Ese intento mostró una coalición sociológicamente novedosa, que tenía en los medios de comunicación el ariete principal. Hemos visto otras situaciones análogas en el continente.


En Argentina lo sufrimos con el putsch de 2008, cuando el grupo Clarín líderó el intento de destituir el gobierno nacional. Contó con la complicidad del vicepresidente de entonces. Porque esta es una característica de los golpes de nuevo cuño, una parte de los representantes se pliega al complot.

En nuestro país acontece una situación específica, cerca del 60% de los medios en función de las audiencias está concentrado en un solo grupo. Por supuesto que esto no tiene nada que ver con las bondades creativas, artísticas, recreativas, de los productores mediáticos en un sistema de libre mercado sino con prebendas que en función de la presión sobre los gobiernos fueron consiguiendo. Una, decisiva, sujeta a investigación actual, es la apropiación de Papel Prensa mediante la tortura a sus propietarios por parte de personal de la dictadura que se reunía dos días antes de cada “interrogatorio” con el Sr. Magnetto.

Tener el control del papel para diarios le ha permitido apropiarse, no precisamente por mecanismos de libre competencia, de enorme cantidad de diarios de todo el país, además de fortalecer (con más páginas por ejemplo) el suyo propio. Pero aún los diarios que no controlan están seriamente coaccionados a efectos de inhibir cualquier línea editorial que critique al grupo.

Vilma Ibarra sostiene que “esa postulación no está destinada a designar a un hombre prestigioso y de trayectoria relevante para tan importante responsabilidad. Reposo carece de ambas cualidades”. Desconozco cuáles son los atributos, competencias o antecedentes que le gustaría encontrar a la ex diputada, pero Reposo sí tiene uno que a mí me parece central en esta etapa: se animó a enfrentar los aprietes de Clarín. No cualquier candidato podría dar cuenta de ello. No es algo que suela figurar en los currículums que se destacan en los medios. Hace falta coraje para enfrentar a Clarín. Bien sabe Vilma Ibarra que dirigentes de enorme relevancia en el proyecto gobernante desde 2003, a la hora de enfrentar a Clarín, defeccionaron.
Si algo debe valorarse en esta etapa es la valentía para enfrentar las corporaciones, primero la más nociva, la que lidera la extorsión a la democracia.
Vale la pena recordar que el ataque que recibió Reposo como síndico en Papel Prensa tuvo, entre otros motivos, la premura por ocultar una oficina que funcionaba en dicha empresa y que tenía por objeto investigar, hacer inteligencia sobre jueces y funcionarios y cuando se detectaba una anomalía, por ejemplo un incremento patrimonial injustificado, hacerle saber que tenían la información y que si no se “portaba bien” la publicarían (y en su sistema de medios, que no es un periódico barrial).
Es muy importante que los funcionarios sean honestos, es deseable que la justicia determine cuándo no es así y el culpable cumpla la pena que corresponda, pero no esto lo que está en cuestión aquí, sino la posibilidad de que la soberanía popular sea la que prime en desmedro de la sujeción corporativa de los funcionarios. Porque, le invito a preguntarse a Vilma Ibarra, ¿si hubiera un funcionario proclive a corromperse, no sería ante Clarín, primer poder corruptor nacional, ante quien se inclinaría?
Se pregunta Ibarra ¿cómo puede justificarse y defenderse desde la centroizquierda esta propuesta?
En cada intervención es necesario precisar qué decimos con estas categorías. No es seguro que coincidamos en la idea de centroizquierda, lo que sí es seguro es que si ese concepto encierra alguna aspiración a cambiar estructuras, aunque sea mínimamente, debe darse prioridad a la confrontación con las corporaciones y la elección de Reposo es una categórica definición en ese sentido.
Hay un discurso vacío, de un supuesto institucionalismo, una idea de que estamos en una república en que no se puede considerar otra cosa que individuos aislados e iguales. Pues no, no es lo mismo lo que incide en tribunales Magnetto que un ciudadano de a pie y si los funcionarios no dan cuenta de esa asimetría cometen, si no más, una injusticia.
Cabe también recordar que supuestas corrupciones siempre fueron utilizadas para horadar a gobiernos populares. Las derechas suelen ocultar sus proyectos políticos, que no quieren discutir, detrás de supuestas corrupciones o detrás del mal carácter de un funcionario.
Dice la ex legisladora “me dirán que votar contra el pliego del señor Reposo es funcional a la derecha, a las corporaciones mediáticas, a Macri o a Clarín. Lo ha dicho Vilma Ibarra, además en un lugar adecuado, el diario La Nación.


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