Néstor Kirchner supo imaginar un escenario político ideal y necesario donde una fuerza de centroizquierda (allí ubicaba al Frente para la Victoria) confrontara su modelo de país con otra de centroderecha. El problema, si se quiere, es que no había fuerza política o coalición que asumiera la representación del otro espacio ideológico y ese lugar terminó siendo ocupado por factores o instituciones que suelen ser el sustento económico y teórico del pensamiento conservador, las corporaciones. Recién ahora, después de una década, podría decirse que esa contraparte reclamada por el ex presidente está asomando y tiene como cabeza visible al intendente del partido de Tigre, Sergio Massa, y su Frente Renovador. Pero esto no es suficiente.
Desde un primer momento Massa pretendió eludir cualquier definición ideológica y para ello contó con la inestimable protección que le brindó el Grupo Clarín, que lo tiene como uno de los posibles candidatos a esponsorear (controlar) para 2015. Sin embargo, la irrefrenable necesidad de mostrarse como algo más que un intendente exitoso lo llevó, frente a la crema del empresariado argentino, a dejar de lado las frases vacías de contenido y decir, con claridad meridiana, que su país ideal es el que existió no hasta 2003, sino el que explotó en 2001. Volver a endeudarse, resucitar las AFJP y reducir las retenciones, entre otras medidas, forman parte del país que sueña Massa. Ese es el modelo conservador, el mismo que alguna vez prometió que la copa se colmaría y lo que derramara sería para las clases menos favorecidas.
Lo que propone Massa es menos complejo de llevar adelante de lo que parece. Hay una inestimable cantidad de factores de poder deseosos por brindarle todo tipo de apoyo para que vuelva aquella realidad. Ese respaldo tendrá un costo, que duda cabe, pero estos sectores saben cómo hacer porque ya se hizo, se conoce el camino y, sobre todo, se sabe que el esfuerzo que reclama es mucho menor que el que propone el modelo que está en vigencia. Y es que reconstruir un país no sólo implica más trabajo sino que es arrancar de las fauces de las corporaciones los privilegios que suelen otorgarles los estados liberales. Redistribuir la riqueza es tocar poderosos intereses y obliga a estar atentos a la retaliación de esos factores de poder.
Ahora bien, la hegemonía liberal implica, para la amplia mayoría de la sociedad, vivir y sobrevivir en la crisis permanente. Veinte de los 30 años de democracia ininterrumpida de la Argentina se vivieron en esa inestabilidad que dejaba a las grandes mayorías colgadas de un pincel. Salir de esa lógica costó vidas que fueron muchas más que las del 19 y 20 de diciembre de 2001. Si embargo, si alguien con algo de curiosidad mira cómo fue el desempeño electoral de algunos intendentes bonaerenses que responden al kirchnerismo, puede llegar pensar que estos prefieren volver a administrar crisis y pobreza antes que continuar con el compromiso, la lucha y el trabajo permanente que implica ser parte del modelo que lidera Cristina Kirchner.
También es cierto que algunos dirigentes del FPV consideraron que la pérdida de votos puede estar relacionada con que algunos se confiaron y pensaron que la vaca estaba atada. Pero cuando lo que está en juego es la permanencia en el tiempo del modelo político, económico y social que restituyó derechos, reconoció otros, promovió la industrialización, generó fuentes de trabajo (que implica mayor presencia y peso gremial), todo a pesar de la resistencia que ofrecieron corporaciones económicas, religiosas y mediáticas, el confiarse ante una elección de medio tiempo es por lo menos infantil.
Es verdad que las especulaciones realizadas a partir de los votos obtenidos en las PASO permiten aventurar que no se repetirá el escenario negativo para el FPV en el bienio 2009-2011, el debate que se avecina es más profundo y sustancial para el futuro de la Argentina. A diferencia de aquellos años, cuando lideró en el Congreso el Grupo A, la conducción política del FPV tenía relevo y, como sucedió después, CFK se lanzó a la reelección. Lo que se viene ahora es diferente y por eso lo que vale es el compromiso efectivo para garantizar lo que se ha conseguido hasta el momento. Cualquier otra actitud es pura especulación para salvarse de vaya a saber qué desgracia.
Estará entonces en la capacidad de los dirigentes del FPV elaborar las estrategias que permitan enfrentar no sólo los comicios de octubre sino los dos años que restan. En ese tiempo habrá mucho por definir y no sólo el importante punto de quién tomará la posta para continuar con el modelo que conduce CFK. Pero antes, en los días que restan para el 27 de octubre, bueno sería retomar algunos rasgos positivos del kirchnerismo, como es el de saber escuchar al pueblo. Algunas quejas se dejaron escuchar durante el domingo de las PASO y se vuelve conveniente prestarles atención. En todo caso, el desafío estará en poder darles una respuesta en estos 70 días que restan para los comicios parlamentarios.
A pesar de ello hay elementos que todavía juegan a favor de los intereses que representa el kirchnerismo. Buena parte de la oposición sigue siendo un muestrario heterogéneo donde predominan discursos de tono progresistas pero que se diluyen a la hora de actuar en el Congreso. Por caso, con sus más y sus menos, los autodenominados progresistas rechazaron alguna o algunas de las medidas tomadas por el oficialismo (léase matrimonio igualitario, estatización de YPF, las AFJP, entre otras). Por otra parte, y a pesar de las convocatorias y llamados a trabajar en unidad, estas fuerzas políticas mantienen diferencias que les impide superar la etapa discursiva. A esto también se les suma una particularidad de la que por ahora no escapa el FR de Massa, y es que son expresiones territoriales que no superan los límites provinciales.
El escenario que se avecina es complejo pero mucho más para las grandes mayorías que hoy gozan de beneficios y derechos que hace un tiempo casi ni se soñaban con tener. Esos derechos y conquistas no son perennes, se protegen y sostienen día a día, elección tras elección.
(Diario Tiempo Argentino, lunes 19 de agosto de 2013)









