ARGENTINA / La parodia del 19 y 20 de diciembre y la oposición / Escribe: Juan Muracciole






El escenario de degradación social, que heredó el inicio del mandato de Néstor Kirchner en el otoño de 2003, fue transformándose paulatinamente, teniendo como los indicadores más relevantes el descenso de los índices de desocupación, la creación de más de 5 millones de puestos de trabajo y la inclusión al sistema jubilatorio de cerca de 3 millones de mujeres y hombres que quedaron condenados a la exclusión por las políticas neoliberales de cualquier beneficio jubilatorio, junto a la Asignación Universal por Hijo, que se convirtió en una herramienta idónea para morigerar la pesada herencia de la pobreza extrema.

Más allá de las asignaturas pendientes principalmente ligadas a la batalla contra la precarización del trabajo, que a pesar de su disminución sigue afectando a uno de cada tres trabajadores ocupados, el mejoramiento de las condiciones de existencia del conjunto de la sociedad se expresa en innumerables indicadores económicos, convirtiéndose de conjunto en un dato incontrastable de la realidad del proyecto kirchnerista.

La tarea más destacable ha sido la recuperación por parte del Estado de su rol de intervención en la economía y la definición de la agenda social. Ese carácter regulatorio de los gobiernos K marcaron las diferencias de talante con las administraciones que los antecedieron.


En plena etapa de transnacionalización del capital financiero a escala planetaria, tanto la gestión del caudillo de Anillaco como la alianza presidida por De la Rúa coincidieron en ser la continuidad y en muchos casos la profundización del proyecto elitista de la dictadura cívico-militar. Que culminó en las multitudinarias jornadas del 19 y 20 de diciembre de 2001, haciendo imposible, por medio de la insubordinación de masa y la confrontación callejera, la continuidad de la Convertibilidad. Hasta al más desmemoriado de los argentinos se le hace imposible igualar en términos comparativos aquel diciembre del 2001 –atravesado por la incertidumbre social y la pauperización de masas– con el actual estado de cosas.

Pese a la distancia sideral de ambas situaciones, la oposición sindical, conformada por la troika anti K de Moyano, Micheli y Barrionuevo, disimula sus diferencias en un acto con pretensiones masivas, mediáticamente instalado, que no llegó ni a colmar una parte reducida de la Plaza de Mayo –desde la Pirámide al Cabildo–. Hasta la oposición mediática de La Nación mitrista tuvo que admitir la pobreza cuantitativa del rejunte sindical de la CGT opositora, la CTA disidente y la fracción del sindicalismo ultramenemista del barrionuevismo.

Este frente heterogéneo confrontó la semana pasada con sus límites de movilización, cuando millones de trabajadores hacían uso de sus aguinaldos cobrados a término y en moneda corriente, y no en patacones o lecops, como en aquel 19 y 20 de diciembre que pretenden forzadamente recrear.

Cuando las portadas de la prensa opositora se esforzaban por dar mayor magnitud a la débil movida sindical del19 de diciembre, en un nuevo aniversario de la implosión social que acabó con el gobierno de Fernando de la Rúa, se convertía paradójicamente una nueva posibilidad de desestabilización del sector más heavy de la oposición. Esta vez no fueron las cacerolas de teflón con epicentro en Santa Fe y Callao, ni los contingentes de espontáneos sectores medios, asiduos lectores de los titulares del "gran diario argentino" y los zócalos de Todo Noticias. Esta vez los actores fueron otros, llegaron según manifestaciones de vecinos de las zonas afectadas por los saqueos en micros, o en coches, y se mezclaron con los jóvenes de las barriadas, que a pesar del crecimiento económico sostenido en años, coexisten entre la nebulosa frontera de la marginalidad y las estrategias de subsistencia. De ahí en más la mezcla de intencionalidades políticas y necesidades insatisfechas coparon las pantallas de los canales de noticias.

Más allá de haber sido hechos aislados, los casos más relevantes fueron los saqueos de la población más pobre de Bariloche, que convive en una de las ciudades más caras de la Argentina con inagotables contingentes de turismo internacional y nativo.

Seguramente formar parte de los que no pertenecen a la ciudadanía de alto nivel de consumo, genera potenciales fuentes de conflicto, hipotéticamente utilizadas con fines políticos. Ser mapuche, joven y sin trabajo fijo no debe ser fácil a días del auge del consumismo navideño.

A pocas horas de los sucesos del sur argentino, las cámaras de televisión de los canales de noticias se dirigieron a localidades como Campana, y a las barriadas del sur de Rosario. En el caso de los pagos del Club Villa Dálmine hubo testigos que culpabilizaban a un dirigente del gremio de Camioneros de la localidad siderúrgica de ser uno de los organizadores de los saqueos. En los robos de Rosario el mismísimo gobernador de la provincia de Santa Fe, Antonio Bonfatti, aseveró que "se logró individualizar a algunos de los instigadores, porque había autos y motos marcando a dónde tenían que ir a robar". El viernes el centro de la tensión estuvo en determinadas localidades del Gran Buenos Aires, siendo San Fernando, en las puertas del hipermercado Carrefour, el epicentro de los enfrentamientos. Con focos de menor magnitud en partidos como Malvinas Argentinas, del intendente duhaldista Cariglino. Al fin de la jornada del viernes, al filo de la medianoche, se computaban intentos de saqueos en La Matanza, José C. Paz, Béccar, Tres de Febrero, San Martín y Pilar.

Otras de las diferencias notorias entre los saqueos del 19 de diciembre de 2001 y esta versión reducida y planificada son la predilección de los nuevos saqueadores por los artículos electrónicos, destacándose entre ellos los LCD y plasmas.

De las góndolas saqueadas en 2001, a los electrodomésticos de 42 pulgadas, existe la misma distancia que entre la desesperación de aquellos años y las confusas motivaciones del presente.

Más allá de las acusaciones cruzadas entre el gobierno y Hugo Moyano, incluido entre los más de 500 detenidos se encuentra el secretario adjunto del gremio de Camioneros de la ciudad de Campana, Héctor "El Paraguayo" González, y existen pruebas de que trabajadores de empresas de transportes figuran en la nómina de los arrestados. Los días venideros la identificación de los detenidos y las investigaciones judiciales podrán dar mayor claridad sobre los acontecimientos previos a la Nochebuena.

(Diario Tiempo Argentino, lunes 24 de diciembre de 2012)

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