MENDOZA / Señales de un proyecto que no se detiene / Escribe: Carlos Almenara






La incorporación de Leandro Santoro a la fórmula del Frente para la Victoria en la Ciudad de Buenos Aires confirma el devenir de un proyecto político que sigue creciendo.

Leandro Santoro forma parte del grupo “Los Irrompibles”, conocidos militantes barriales, parte del Movimiento Nacional Alfonsinista.

Hay cosas que van decantando y la existencia de un formidable poder de alienación en los medios de comunicación concentrados no evita la consolidación discursiva de un proyecto aún alternativo respecto del bloque hegemónico pero día a día más vigoroso.



Seguramente algunos lectores remitirán a resultados electorales o predicciones apocalípticas que nunca se concretan, lo cierto es que hoy el único proyecto formulado, claramente expuesto, el único proyecto propiamente “político”, es el que conduce Cristina Fernández de Kirchner.

Si uno contrasta con los sectores opositores, encuentra otro panorama.

Macri es un proyecto fuerte. Se aseguró la preferencia del establishment. Podría ser un proyecto claro, podría ser lo que hace mucho reclamamos a la derecha argentina, podría avenirse al respeto a la democracia. Más explícito que otras ocasiones, este traje del viejo proyecto de la Argentina elitista, prefiere presentarse a partir de tocarle el timbre “a María” con Mauricio o tocarle “la cola” a las chicas con Miguel Del Sel. Ambas son variantes de farandulización y espectacularización de lo público que niegan la política. Seguimos teniendo una derecha corporativa y no propiamente una derecha política.

El proyecto del Frente Renovador no termina de definir su perfil dudando entre disputar la oposición dura a Macri o pararse a mitad de camino, prometiendo conservar algunas cosas del kirchnerismo. Igualmente el problema de Massa no tiene solución: perdió la disputa del peronismo y perdió el apoyo del establishment. Su intento de convertirse en ungido por el poder lo alejó de la posibilidad de armar un “proyecto político”.

Otras alternativas también entraron en la misma debacle. Stolbizer pacta con el diablo cuando en el set de TN le dice a sus interlocutores cosas parecidas a Carrió. Todas cosas que no puede sostener en tribunales pero pagan a la vuelta cuando en Santa Fe, el grupo los disciplina presentándolos como fraudulentos y narcotraficantes.

La izquierda troskista aprovecha la inflación mediática, efecto gaseoso que tienen asegurado mientras exista el kirchnerismo en el poder y los grupos concentrados manejando los medios.

Todos proyectos que pueden tener un pasado de “proyecto político” pero que actualmente son un reflejo de la realidad social argentina, son agentes electorales, funcionales a la verdadera oposición: el establishment económico, mediático y social del país.

Al contrario, el kirchnerismo presenta la iniciativa política, cultural, simbólica más importante en lo que va del año. En lo personal me produce una gran alegría que se concrete de modo prístino lo que para mí es evidente hace tiempo: que la herencia política del Alfonsín rebelde que discutía a Reagan en los jardines de la Casa Blanca tiene continuidad en el kirchnerismo de Néstor diciéndole que NO al ALCA en Mar del Plata.



Lo político a veces se vuelve inasible. Algunas veces los votantes son convencidos por el marketing de un Macri que toma vino común con un obrero. El marketing hace cosas increíbles... Durán Barba hace cosas increíbles (demostrando que no aprendió nada de Arturo Roig). En el mediano y largo plazo las historias, las ideologías, las herencias políticas tienen carnadura política profunda en el saber popular, en las luchas y herencias populares.

En Mendoza pareciera conformarse también un panorama análogo, con un peronismo en el marco del proyecto nacional liderando el Frente para la Victoria por un lado y una alianza variopinta que aventaja a la de otras regiones al asumirse explícitamente como proyecto político de las corporaciones.

Difícil saber cuánto pesa electoralmente; culturalmente el proyecto nacional y popular se enriquece enormemente con el aporte de la tradición yrigoyenista y alfonsinista que encarna Santoro y “Los Irrompibles”. Una tradición que ya estaba en el proyecto a través de dirigentes como Gustavo López y el partido FORJA pero que se reafirma con esta nueva visibilidad.

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