El tremendo y creciente uso que hacemos de los combustibles fósiles, además de llevarnos más rápido a su agotamiento, está en la base del Cambio Climático y el Calentamiento Global que padecemos.
Desde que el ser humano apareció en la Tierra como especie nómade, consiguió la energía que necesitaba para vivir tomándola del medio que lo rodeaba. A medida que fue aprendiendo a utilizar esos recursos energéticos, como la leña, también fue aumentando el número de individuos que la usaban, lo que condujo a la progresiva extinción de los bosques naturales de los cuales se proveía. A estas pequeñas crisis energéticas, el ser humano les dio soluciones técnicas cada vez más complejas, que supusieron siempre el incremento de la explotación de esos recursos, aumentando, por lo tanto, el deterioro ambiental, hasta que, llegada la Revolución Industrial y su gran desarrollo tecnológico, pudo recurrir a las modernas tecnologías que nos permiten hoy, a partir de los combustibles fósiles, obtener la gigantesca cantidad de energía que demanda la sociedad moderna.
El primer combustible fósil descubierto y utilizado fue el carbón; luego vinieron el gas y el petróleo; entre los TRES, aportaron la energía que la humanidad requería para dejar atrás la vida pastoril y entrar raudamente en la industrialización y de los TRES, el petróleo demostró ser el más versátil para su utilización y de allí su crecimiento exponencial en los Siglos 19 y XX y la lucha permanente por el dominio de sus zonas de producción, ocasionando casi todos los conflictos armados que asolaron al planeta en los últimos 200 años; ultimamente, conforme se van agotando las reservas más accesibles, fue preciso recurrir a la explotación del petróleo pesado, de las arenas bituminosas, crudo en aguas profundas o muy profundas, petróleo ártico o en selvas tropicales y el fracking, generando en todos los casos impactos ecológicos irreversibles, aumentando el costo de producción y acercándonos a su agotamiento.
Para los geólogos, el gas durará menos que el petróleo y el petróleo durará menos que el carbón. Por eso, a medida que nos vayamos acercando al agotamiento del gas y del petróleo, para seguir haciendo frente a una demanda energética siempre en ascenso, si no buscamos antes otras opciones energéticas, se recurrirá cada vez más al sucio carbón, debido a su bajo precio y disponibilidad, aún sabiendo que es el combustible fósil más contaminante y que más contribuye al cambio climático en marcha.
En Brasil, el consumo de carbón creció 700 por ciento desde 1970 y en China el 1.600 por ciento. En el caso de China, su impresionante crecimiento económico y demográfico, ha transformado al país en el mayor consumidor mundial de energía y el carbón es la espina dorsal del sistema energético chino; en el año 2007 representó el 63% de la energía consumida, frente al 19% del petróleo, marcando el conflicto existente entre dos tipos de políticas mundiales: por un lado, la política propuesta por algunos países ricos, entre ellos la UE , centradas en mitigar el cambio climático y sus consecuencias disminuyendo el uso del Carbón y, por otro lado, las políticas defendidas por los países emergentes, que priorizan el uso de fuentes de energía autóctonas y baratas, con el fin de rebajar los costos de su energía, para mejorar la competitividad de sus empresas y mantener un alto ritmo de crecimiento económico.
Los países emergentes se preguntan, porqué ellos tienen que limitar su crecimiento para no agravar el Cambio Climático, mientras los países centrales basaron su crecimiento, que los llevó a la posición dominante que hoy detentan, en el uso ilimitado de los combustibles fósiles, siendo esos países dominantes y sus empresas, los grandes responsables del elevado contenido de gases de efecto invernadero que hoy tiene la atmósfera del planeta y que padecemos todos los humanos. Este es un tema muy importante para debatir y para involucrarse, pues afecta a esta nave que nos conduce por el espacio interestelar, llamada tierra y que hoy nos está cuestionando a todos sus pasajeros, por el modo de vida elegido y por los patrones de consumo, que están tornando inviable la vida en la biósfera, tal como se la conoce desde hace millones de años.
Y no es un tema lejano, pues el Calentamiento Global significa menos agua en la montaña; lo vemos a diario y lo sufriremos todos los mendocinos, especialmente las generaciones venideras.









