Durante 1997 Vuelve a Buenos Aires al Teatro Opera y se reencuentra con la gente que asistió angustiada a su proceso hospitalario puntualmente informada por todas las cadenas de televisión y radios de Argentina. Es invitado por la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico para ofrecer conciertos como artista invitado en el Palacio de las Bellas Artes de San Juan.
En 1998 Graba en su estudio de Madrid una colección de 70 de sus canciones con el pianista Ricardo Miralles. Obra única por su alto valor artístico, editada en México por Azteca Music con el título “Cortez al desnudo”. Esta obra contiene cinco discos compactos y un documento gráfico con todos los textos de las canciones y la explicación de cómo y por qué fueron compuestas cada una de ellas. También bajo la dirección musical de Miralles graba “Fe”, uno de sus últimos discos.
Te sigo queriendo, como el primer día
Con esta alegría, con que voy viviendo
Mas con el relevo, de las cosas idas
En la expectativa, de los logros nuevos
Como el primer día, del sentir primero
Como el alfarero de mi fantasía
Con la algarabía, de un tamborilero
Y el gemir austero, de una letanía
Como el primer día, te sigo queriendo
Te sigo queriendo, valga la osadía,
Con la garantía, de mis pobres sueños
Es decir, me empeño, porque todavía
Vive el alma mía, de seguir creyendo
Como el primer día, como el primer beso
Y el primer exceso de melancolía
Como la afolía del primer intento
Como el argumento, de una profecía
Como el primer día, te sigo queriendo
Te sigo queriendo, si no lo diría
Se que no podría con mis sentimientos
Lo que llevo adentro, se convertiría,
En una jauría, de remordimientos
Como el primer día, eres el velero
La estrella y el viento de mi travesía
Mi filosofía, mi apasionamiento
Mi mejor acento, mi soberanía
Como el primer día, te sigo queriendo
Como el primer día, del sentir primero
Como el alfarero de mi fantasía
Con la algarabía, de un tamborilero
Y el gemir austero, de una letanía
Como el primer día, te sigo queriendo








