Es gracioso. En la política argentina algunos acusan a otros de sostener un "relato", como si eso fuera un pecado. Ni siquiera se dan cuenta de que acusar a otros de tener relato, es hacer un relato propio. No entienden que, humanamente, es imposible vivir sin sostener relatos de la propia vivencia.
Lo torpe es oponer relato a realidad. Según eso, habría en la sociedad algunos que cuentan un relato, y otros, en cambio, que dirían la realidad tal cual es. Qué torpeza: para decir cómo es la realidad, hay que hacer un relato propio. Todos hacemos relatos, y jamás podríamos decir nada de la realidad si no hiciéramos de ella un relato determinado.
Toda la teoría social del siglo XX se vio conmovida por la irrupción de la teoría lingüística, que nos mostró que, en realidad, los humanos vivimos en un mundo-de-lenguaje, del cual no podemos desasirnos. Desde la decisiva teoría estructural del lenguaje (iniciada por Ferdinand de Saussure hacia 1900) hasta su casi-opuesta teoría hermenéutica (con autores como el francés Ricoeur o el alemán Gadamer) hay pleno acuerdo al respecto: el ser humano es un ser inmerso en el lenguaje y en la interpretación. Cuando vemos una silla, la entendemos según el concepto de silla que hemos aprendido socialmente; si imaginamos alguien que viniera del siglo V a. de Cristo, quizá él no entendiera qué es eso; en su lenguaje, la palabra "silla" quizá no existiera. No tendría palabras/conceptos para entender esa experiencia. Estaría viendo un objeto que él no sabe qué es, ni para qué pudiera servir.
En la ciencia que estudia la historia, un autor de apellido Whyte demostró que la ciencia histórica "hace relato" de una serie de datos inicialmente inconexos. Tenemos en Argentina las invasiones inglesas, la Primera Junta, el Directorio, a Asamblea del año XIII, por ejemplo; las explicaciones que ligan esos diversos hechos, son un "relato", una conexión de sentido entre los diferentes hechos aislados, que por sí solos no dirían nada comprensible. Whyte llamó precisamente "narrativismo" a su teoría acerca de la ciencia histórica: hacer ciencia de la historia es hacer narraciones. No existe otra modalidad posible de Historiografía.
Lo mismo nos pasa en la vida diaria. Nosotros tenemos diversas experiencias, por ejemplo, en un día muy agitado en que participamos de diversas actividades y reuniones. Todo eso carece de unidad, y de un sentido que relacione esos hechos entre sí, pues son actos mutuamente independientes. Pero si alguien nos pide que digamos qué hicimos en el día, inmediatamente tendremos que establecer algún tipo de conexión entre los hechos, aunque sea sólo de orden temporal. Al hablar, tenemos que organizar un "relato". La vida humana es siempre interpretar la vivencia, siempre hacerla lenguaje, siempre convertirla en narración.
Por ello, nadie podría captar las cosas "tal cual son". Todos estamos haciendo interpretaciones determinadas, produciendo relatos definidos. Por ello, la pretendida acusación a un gobierno de tener un relato, es por completo desatinada e infantil. Relato hacemos todos; y uno de los más contradictorios es el relato que dice que es malo hacer relatos, y que pretende que relatos son sólo los de los otros, nunca los propios.-








