HISTORIA / La Patria Grande perdida (tercera parte) / Escribe: Alberto Lapolla






(viene de la edición de ayer)

El marino maltés tuvo más suerte: cuando estalló la revolución de Riego en 1820 y los liberales españoles tomaron el poder, decidieron que ningún preso político americano podía seguir en prisión y fue liberado volviendo a luchar a nuestro país. La excepción fue para don Juan Bautista Túpac Amaru que siguió en prisión porque si bien era un preso político, era... indio y hermano de José Gabriel. Se cumplía la profecía que el otro candidato Inca al trono de Belgrano, había estampado en las cortes españolas allá por diciembre de 1810, señalando las limitaciones de los liberales españoles: 'ningún pueblo puede ser libre si oprime a otro pueblo' 6, les estampó Don Dionisio Inca Yupanqui, fundando la teoría política moderna sin saberlo. Juan Bautista llegará a Buenos Aires recién en 1822 no podrá volver al Cuzco ni a sus montañas sagradas. Morirá en Buenos Aires en 1827 y está sepultado en una tumba sin nombre, ni identificación en el cementerio de la Recoleta de Buenos Aires....


El plan de los Generales: Belgrano, San martín y Güemes

La propuesta de Belgrano era la propuesta estratégica de la Logia Lautaro luego de la derrota de Napoleón en Waterloo que dificultaba las opciones republicanas y salía al encuentro de la sublevación general de masas en armas que había encendido la Revolución Americana en el continente. La propuesta del Rey Inca encierra la idea de la nación continental que Mayo había alumbrado en el Plan Revolucionario de Moreno, que Castelli intentó con su marcha al Norte. Retomado luego por la Logia Lautaro en la Revolución de octubre de 1812 -San Martín, Guido, Manuel Moreno, Monteagudo- que depuso al contrarrevolucionario Primer Triunvirato. El Plan Continental es la piedra angular de la estrategia sanmartiniana y de su estrecha alianza con Belgrano, Güemes y O' Higgins. El Plan se inscribe en el tono sudamericano de la Declaración de la Independencia que fue hecha a nombre de las 'Provincias Unidas en Sud América' 14 y no 'del Río de la Plata' como tergiversará el mitrismo. (El mismo Director Supremo, fue designado Director Supremo de las Provincias Unidas en Sud América. No sólo Pueyrredón, el corrupto Rondeau también sufrirá esa designación.15) El Plan de Belgrano, San Martín y Güemes está en perfecta sintonía con la Carta de Jamaica de Simón Bolívar de setiembre de 1815. No otro era el pensamiento que Miranda -preso en Cádiz- insistía en los mensajes a sus discípulos, en particular a su más querido O´Higgins, por entonces en Mendoza con el Libertador. El Precursor también insistía en la necesidad perentoria de declarar la independencia. En julio de 1816 el único territorio en América no reconquistado por España era el de la Provincias Unidas del Río de la Plata. Tucumán -lejos de Buenos Aires y más cerca del Cuzco- era el lugar donde en 1812 Belgrano había salvado la Revolución. Era lógico entonces que todo intento libertador Continental partiera de allí. Como hecho estratégico el plan del Rey Inca, permitía sublevar e incorporar a la revolución a las grandes masas del Perú y del Alto Perú -2.5 millones de personas versus el 'desierto argentino'- demoliendo al poder español en su bastión peruano. También permitía incorporar a la nación artiguista que bajo la bandera de la federación y la república ocupaba ya la mitad del territorio de las Provincias Unidas. Por eso la Monarquía Inca propuesta era constitucional, con una cámara vitalicia de Caciques y otra de diputados electos. La propuesta del Rey Inca debía ser bien tomada por las masas indias guaraníes y charrúas que componían la mayoría de las tropas artiguistas y que estaban emparentadas desde tiempos inmemoriales con el Incario, cuya esencia solidaria habían revivido bajo los jesuitas en las misiones. La cuestión de Rey Inca resolvía también de un solo golpe el problema de todos los problemas que cargaría de manera insoluble la Revolución Americana: la distribución igualitaria y democrática de la tierra.


Pese a la opinión de Anchorena y la feroz oposición de Sarratea y el partido británico -que sería el vencedor- la idea caló hondo en el terreno concreto donde se jugaba la Revolución: el Norte argentino y el Alto Perú. El 9 de julio, Belgrano ya reasumido como jefe del Ejército del Norte por expreso pedido de San Martín, presidió en San Miguel el acto popular de celebración de la declaración de la independencia y dejó muy en claro qué se jugaba allí y que su planteo nada tenía de ilusorio. 'Un pueblo innumerable concurrió en estos días a las inmensas llanuras de San Miguel. Más de cinco mil milicianos de la provincia se presentaron a caballo armados de lanza, sable y algunos con fusiles, todos con las armas originarias del país, lazos y boleadoras.(..) Todo se desarrolló con un orden y una disciplina que no me esperaba. Después que el gobernador de la provincia dio por terminada la ceremonia, el general Belgrano tomó la palabra y arengó al pueblo con mucha vehemencia prometiéndole el establecimiento de un gran imperio en la América meridional, gobernado por los descendientes de (que todavía existen en el Cuzco) de la familia imperial de los incas. (..) Los indios están como electrizados con este nuevo proyecto y se juntan en grupos bajo la bandera del sol. Están armándose y se cree que pronto se formará un ejército en el alto Perú de Quito a Potosí, Lima y Cuzco. Doña Inés Azurduy y Padilla, una hermosa señora de ventiséis años, que manda un grupo de mil cuatrocientos indios en la comarca de Chuquisaca, ganó el mes pasado una victoria sobre los realistas, tomando una bandera y cuatrocientos prisioneros.'7

El General Güemes a cargo de cuidar la frontera Norte, que soportó y venció nueve invasiones realistas, que estaba al mando por orden de San Martín pese a la oposición de Rondeau y los directoriales, fue más claro aún. El 6 de agosto de 1816 expidió una proclama a los pueblos del Perú para incitarlos a la rebelión: 'No lo dudéis un instante, guerreros peruanos. Los pueblos están armados en masa y enérgicamente dispuestos a contener los ambiciosos amagos de la tiranía. Si estos son los sentimientos generales que nos animan, con cuanta más razón lo serán cuando restablecida la dinastía de los Incas, veamos sentado en el trono y antigua Corte al legítimo sucesor de la corona.'8


Juan Martín de Pueyrredón Director Supremo de las Provincias Unidas en Sud América a pesar de ya haber traicionado a Artigas y entregado la Banda Oriental a los portugueses, todavía en marzo de 1817 decía: 'Yo deseo un soberano para nuestro Estado, pero lo quiero capaz de corresponder a la honra que recibió en mandarnos; es decir quiero alguno más grande que don Juan (rey de Portugal.AJL), y lo quiero para sólo nosotros.9 Para no dejar dudas respecto de la opinión del estado mayor de la revolución y la emancipación americana en ese glorioso año 1816, el General San Martín desde Cuyo -preparando el ejército libertador argentino-chileno- decía: 'Yo le digo a Laprida lo admirable que me parece el plan de un Inca a la cabeza, las ventajas son geométricas, pero por la patria les suplico no nos metan en una regencia de personas (..) He visto el juicio que usted pasa al Cabildo sobre la dinastía de los Incas, todos los juiciosos entran en el tema(..) La masa general está por la afirmativa de las razones de usted.'10 Mostrando que la propuesta en principio fue bien vista por todos los delegados y que el General no tenía un pelo de tonto, el mismo Belgrano afirmaba: 'Yo hablé, me exalté, lloré e hice llorar a todos al considerar la situación infeliz del país. Les hablé de monarquía constitucional con la representación de los incas: todos aceptaron la idea' 11

(sigue en la edición de mañana)

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