
El Código de Faltas es un instrumento jurídico con el cual se pretende poner a raya conductas sociales que sin estar tipificadas como delitos por el resto de la legislación, son calificadas como atentatorias contra las nomas básicas de “urbanidad y convivencia”; por los legisladores –obviamente-, por ejemplo:
Titulo V, Faltas contra la fe pública, Simulación de Sexo, art. 80: “El que en la vida diaria se vistiere y se hiciere pasar como persona de sexo contrario, será castigado con arresto hasta de quince (15) días, o con una multa hasta de un mil quinientos (1500) pesos” o:
Titulo VII, Faltas en ocasión o con motivo de eventos, justas o espectáculos deportivos, De la violación maliciosa de las reglas del deporte, art 94: “Será castigado con uno (1) a seis (6) días-multa o arresto hasta diez (10) días el que maliciosamente violare las reglas del juego con jugadas o golpes peligrosos que puedan colocar en inferioridad de condiciones a algunos de los contendientes o jugadores, siempre que el hecho por su gravedad no constituya un delito” (no han visto un partido fútbol en su revinagre vida)
Ah bueno!, pero en este caso la pena es menor que en el ejemplo anterior mencionado.
Este código: Ley 3.365 sancionada en 1965 y reformada como 20 veces a la fecha es, como ven, un texto que va desde la rémora medieval discriminatoria hasta lo tragicómico. El año pasado el legislador radical Luis Petri, lograba media sanción en diputados para su proyecto de incorporar al código de mentas la siguiente prescripción: “quien omitiere el cumplimiento de los deberes de asistencia inherentes a la patria potestad poniendo en peligro y/o lesionando la salud moral o intelectual del hijo menor o de terceros a partir de la conducta desarrollada por el menor, será castigado con multa de hasta diez mil pesos, arresto de hasta tres meses o trabajos comunitarios” poniendo a la vista lo que planteo en el título y la moral ultraconservadora que sobrevuela las afiebradas mentes de la dirigencia política de nuestra provincia –con excepciones supongo, siempre las hay- ¿supondrá el tipo que con el código de faltas se arreglan los problemas familiares del siglo XXI?. Claro que no, lo que busca es una herramienta de represión (disimulada y transferida del estado a los padres) que pueda generalizarse para salvaguardar la propiedad privada y por supuesto para impedir que los pibes por ejemplo: hagan quilombo por el boleto estudiantil o que escrachen a directivos escolares cuando no le son contemplados sus derechos y dignidades. La familia y los pibes son un dato complementario de segundo orden.
Lo cierto es que subrepticiamente mediante este “códice moral” se convierte en delito lo que el mismo código dice que no lo es, si no, para que están el Código Civil y el Código Penal. Se prescribe y tipifica el delito desde la moralidad de los que lo redactan. Me hace acordar aquellos edictos policiales que “prohibían escupir en el piso”.
Lo grave de todo esto es que de tanto en tanto aparecen estas cuestiones que recurren a nuestra típica moralina mendocina para insultar nuestra inteligencia.
El Ministro Palau no puede decir, obviamente, que no sabe –que no tiene la más mínima idea- de como cuernos arreglar el problema del transporte en Mendoza y se acuerda que está el CÓDIGO DE FALTAS, seguramente metiendo en cana a los que se colaron, a los que perdieron el boleto, a los que a las 7 u 8 de la mañana con las monedas justas para llegar al laburo la maquinita no les lee las moneda que introducen y no se van a bajar, el otro bombi viene media hora después, a los que tienen que subir por la puerta de atrás porque ya no hay más lugar y el reloj del trabajo no te perdona. Seguramente, decía, con esto arreglará el tema del transporte de pasajeros, PASAJEROS que son ciudadanos se cuelen o no.
Hace rato que el ministro no tendrá que movilizarse en bondi, que dicho sea de paso, son pensados desde la óptica económica -costo beneficio- y no desde el hecho que lo ocuparán seres humanos. ¿Habrá intentado subirse a un micro lleno alguna vez? Desde la incomodidad para subir –motor adelante para que quepan más pasajeros- hasta los pasamos puestos a la altura de un jugador de la NBA. Los 6000 que viajan sin pagar bien hacen.
El ministro como gestor de un Estado que pretende inclusión –a menos que no comparta el imaginario del Gobierno Nacional- debería estar pensando en los muchísimos más de 6000 que usamos los medios de transporte público, en cómo hacer para que el transporte llegue a todos lados –no sólo en el corredor norte/sur- en que se cumplan los intervalos horarios, que estos sean menores para no tener que viajar como en lata de sardina, fundamentalmente, FUNDAMENTALMENTE a la hora de entrada al trabajo y a la escuela/colegios.
Esta debería ser la nota de los diarios, no en como poner presos a los que irreverentemente ser rebelan con la moral conservadora.






